La responsabilidad solidaria se da cuando todos los deudores tienen la obligación común de hacerse cargo del pago de una deuda, independientemente de que esta pertenezca a todos o solo a uno o varios de ellos. Al ser todos los deudores responsables solidarios, se le puede exigir a cualquiera de ellos la totalidad del importe adeudado.

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¿Qué diferencia hay entre responsabilidad solidaria y responsabilidad subsidiaria?

A pesar de que ambos conceptos están estrechamente relacionados y ambos hacen referencia a la obligación de afrontar el pago de una deuda entre varias personas o entidades, existe una diferencia de peso que los distingue. Nos referimos a la manera de exigir el pago.

Si hablamos de responsabilidad subsidiaria, es indispensable demostrar que el deudor principal no ha sido capaz de hacerse cargo de la deuda para poder ir contra alguno de los otros deudores, responsables subsidiarios de la misma.

Por otro lado, en el caso de la responsabilidad solidaria, se puede exigir el pago de la deuda a cualquiera de los deudores solidarios, sea o no el deudor principal. No existe la necesidad de tener que demostrar que uno o alguno de ellos no puede hacerse cargo de la deuda.

Características principales de la responsabilidad solidaria

El Código Civil vigente recoge algunas de las condiciones y circunstancias que se han de dar para que exista responsabilidad solidaria. Una de las principales es que debe haber una pluralidad de deudores y, para que se les pueda a exigir a cualquiera de ellos el abono total de la deuda, debe estar recogido expresamente en una ley o contrato vinculante.

Otra de las características más importantes es que existe la posibilidad de que el acreedor se dirija indistintamente contra cualquiera de los deudores solidarios para exigirles el importe total de la deuda. La responsabilidad solidaria es un mecanismo especialmente pensado para proteger a los acreedores, ya que cualquiera de los deudores tiene la obligación de hacer frente a los pagos, con lo que existen menos riesgos a la hora de cobrar.

Otra de las características más importantes es que existen dos tipos de responsabilidad solidaria: limitada e ilimitada. En el primer caso, los socios que sean responsables solidarios solo deben cumplir con una obligación de la manera proporcional a su participación en la sociedad. Por el contrario, si existe una responsabilidad solidaria ilimitada, todos los participantes deben responder por el importe total de la deuda, independientemente de su nivel de participación en la misma.

También cabe destacar que, si se actúa contra uno de los responsables solidarios para exigirle que abone una determinada deuda y lo hace, la deuda queda expirada y no se puede solicitar su pago a ningún otro deudor de la misma.

Requisitos para poder establecer la responsabilidad solidaria

Para poder establecer un régimen de responsabilidad solidaria, han de darse una serie de requisitos, que enumeramos a continuación.

  1. Debe existir algún tipo de vinculación entre las partes. Lo más frecuente es que exista una deuda dineraria, no es obligatorio que sea así.
  2. Debe haber más de un deudor. Este punto es lógico, ya que con una sola persona o entidad implicada no puede existir ningún tipo de pago solidario, ya que solo él puede afrontar los pagos de la deuda.
  3. Debe de estar reflejada por escrito y de manera expresa.

¿Cuándo se extingue la responsabilidad solidaria?

La extinción de la responsabilidad solidaria en una deuda se da cuando uno de los deudores abona totalmente la deuda o cuando es imposible cumplir con la misma por motivos ajenos a los deudores solidarios.

La responsabilidad solidaria también queda extinguida en caso de novación o compensación de la deuda por alguno de los acreedores solidarios.

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¿Puede existir responsabilidad solidaria en pagos de impuestos y obligaciones?

Según aparece en el propio sitio web de la Agencia Tributaria, existe la posibilidad de que se dé la responsabilidad solidaria en el pago de impuestos para las personas no residentes en España pero que obtienen rentas en el país.

Se dan otros casos puntuales en los que existe responsabilidad solidaria para el pago de impuestos y tributos, como en el Impuesto sobre hidrocarburos. Pero, en general, la Administración Pública siempre puede tirar de esta herramienta para solicitar el pago de una deuda si existen responsables solidarios con el deudor de la misma.

Por ejemplo, en el caso del impuesto sobre sucesiones y donaciones, todos los herederos son responsables solidarios y todos han de contribuir y abonar los derechos por herencia.

Pero, en términos generales, toda sociedad tiene la obligación de cumplir con sus obligaciones fiscales y la Administración Pública es un acreedor más con el que hay que cumplir. Pero existen excepciones, como en el caso de las sociedades anónimas, ya que es frecuente que existan muchos socios que no desempeñen un papel relevante en la gestión y administración de la sociedad.

En el caso de las cooperativas, la responsabilidad solidaria solo es aplicable para aquellos miembros que ejerzan funciones de administradores o gestores de la entidad.

¿Qué es la responsabilidad subsidiaria?

En muchas ocasiones, la responsabilidad solidaria de una deuda se confunde con la responsabilidad subsidiaria. Vamos a ver qué es este segundo concepto, para salir de dudas.

La responsabilidad subsidiaria (también conocida como mancomunada) se produce cuando llega el momento del vencimiento de la obligación de pago y el deudor principal no puede afrontar el mismo. En ese caso, se puede exigir el pago de la deuda a los responsables subsidiarios que se nombraran en su momento.

En el caso de la responsabilidad subsidiaria, solo se puede ejercer si se demuestra que el deudor principal no hay cumplido con su obligación de pago. Si cuando se intenta cobra la deuda este no puede hacerse cargo, entonces los responsables subsidiarios tendrán que afrontar el pago, pero nunca al revés. Es decir, no se puede acudir primero a los responsables subsidiarios para solicitarles que abonen la deuda. El primer paso siempre tiene que ser a través el deudor principal.

El objetivo principal de establecer algún tipo de responsabilidad subsidiaria es proteger los intereses de la parte acreedora, ya que así se aseguran tener mayor probabilidad de cobrar las deudas.